Chávez y la beligerancia de las FARC
Alberto López Núñez
La adopción de los Convenios de Ginebra de 1949 sobre Derecho Humanitario y sus Protocolos Adicionales de 1977 establecen bien claros las reglas del Estatus de Beligerancia, estas son: 1) la existencia de un conflicto armado, 2) el control de una parte del territorio, 3) una fuerza armada sujeta a una autoridad responsable, 4) el respeto a los derechos Humanos.
Es pues importante el analizar si para el caso de las FARC se dan estas condiciones: La primera, el conflicto armado, es claro que no, lo que existe en Colombia, es un grupo narcoterrorista, arrinconado en las selvas de las fronteras del país, sobreviviendo gracias a la “ gasolina” que les da los ingentes recursos de la coca, pues militar , política y popularmente están absolutamente derrotadas. La segunda tampoco existe, pues como lo señalé anteriormente, y en oposición a la situación al comienzo del gobierno de Uribe, ya las FARC no controlan ningún territorio efectivo de la nación, se encuentran regados por las extensas zonas selváticas del Suroeste y noreste del país ( Putumayo y Nariño y
Está pues clarísimo que las FARC están a años luz de siquiera pensar en remotamente reunir siquiera una de las condiciones de pretender el Estatus de Beligerancia. Está claro, en definitiva, que como lo dice Natalia Springer, “ Mientras siguen incurriendo en las conductas que los definen como terroristas seguirán siendo terroristas” ( ¿ Queremos Guerra?, El Tiempo, 21/01/08).
Chávez se convirtió en el vocero de las FARC al pedir la beligerancia para ella, y si algún iluso ingenuo de los que ya gracias a Dios existen cada vez menos respecto a las FARC en Colombia y en el mundo, todavía duda de ello , las palabras del Ministro del Interior de Venezuela, Rodríguez Chácin, militar experto en operaciones comando y el brazo derecho de Chávez para las relaciones con las FARC, , despeja cualquier duda:
“En nombre del Presidente Chávez estamos muy pendientes de su lucha: Mantengan ese espíritu. Mantengan esa fuerza y cuenten con nosotros. Cuídense camaradas”.
Frente a esta actitud del gobierno venezolano no cabe sino sólo una respuesta gubernamental de Colombia: “aquellas palabras bastan para romper relaciones con el gobierno en cuyo nombre se dijeran, sugieren algo mucho más sustantivo que la indignación” ( Londoño, Fernando: “ El Fin del Fin” El Tiempo, 17/01/08, p 1-18).
Es lamentable que el gobierno Uribe crea todavía que puede imitar a Chamberlain en el apaciguamiento del Hitler tropical que es Chávez. Es bonita estrategia el callar para dejar a un Chávez enfurecido en el ridículo, pero eso no resuelve el problema de fondo: las intenciones expansionistas de Chávez, y como Chamberlain, Uribe se va a ver en apuros, cuando Chávez se vea acorralado y en connivencia con las FARC invada el territorio colombiano, Chávez ya comprometió la soberanía del estado Colombiano, sólo le falta pasar a los hechos, y de que lo hará no cabe duda, pues todo líder totalitario ( como Hitler y como Stalin) tiene eso bien previsto en su agenda. Claro está que la guerra sólo duraría uno o máximo dos días, pues el heroísmo y destreza estratégica del Ejercito colombiano, no tiene comparación con los del venezolano, que como dice el eminente intelectual venezolano Manuel Caballero “Sólo conoce la pólvora en las fiestas patronales” ¿Pero hay que llegar a ello, una actitud más clara del gobierno colombiano, no impediría el derramamiento de sangre innecesario?
Chávez ha llegado a donde está por que sus oponentes internos, siempre le han subestimado, ¿pasará lo mismo con sus oponentes externos, no se le estará subestimando en Colombia?